1.- Tener algo que hacer
Puede parecer una tontería, pero si no tenés algo que hacer te vas a aburrir como una ostra y te pondrás a pensar en lo largo que se está haciendo el viaje. Asegurate de que llevas entretenimiento para muchas horas: notebook, libros, videoconsola, música. Lo que mejor te funcione. Yo siempre meto en la mochila un par de novelas cortas o una larga, es más o menos lo que puedo consumir durante el viaje. Durante el viaje, olvidate de la hora, no te impacientés, disfrutá del tiempo libre que tenés leyendo una novela que te guste o jugando a tu video juego favorito.
2.- Llevar ropa de abrigo
Llevar alguna prenda extra de abrigo en el equipaje de mano. En los vuelos de larga distancia a veces se pasan un poco con el aire acondicionado y no es suficiente con la mantita que te dan.
3.- Descalzarse y llevar unos calcetines extra
La primera vez que entré en un 747 con destino a Tokyo vi a multitud de japoneses quitándose los zapatos nada más sentarse. Me pareció curioso pero yo no me los quité, me pareció un poco “cochino”. Hoy en día me he japonesizado y lo primero que hago al sentarme es descalzarme. Se está mucho más a gusto descalzo durante un viaje largo y se duerme mucho mejor. Llevar unos calcetines extra en la bolsa de mano por si se te enfrían los pies.
4.- Estiramientos
Otra cosa que me llamó la atención durante mi primer vuelo fue ver a gente haciendo estiramientos y ejercicio dentro del avión. Cuando lo vi sonreí y me pareció curioso. Ahora soy el primero que se va de vez en cuando a la cola del avión a hacer estiramientos. Estar sentado durante tantas horas en un sillón tan estrecho es duro y quizás lo notes en la espalda y las piernas al día siguiente, para evitarlo levantarse de vez en cuando, hacer estiramientos y mover el cuerpo.
5.- Organizar el tiempo
Pensá que vas a pasar prácticamente un día viajando. ¿Qué harías durante un día de vacaciones de relax? Desayunar, leer un rato, comer, echar la siesta, leer otro rato, ir a correr, ver una película, cenar… En los vuelos de larga distancia normalmente simulan el paso de una tarde-noche-mañana durante el transcurso del viaje. Poco después del despegue te dan un aperitivo, a las dos horas sirven la cena, al cabo de tres horas apagan todas las luces y se supone que todos los pasajeros tienen que dormir, cuando quedan unas dos horas para la llegada encienden las luces y sirven el desayuno. Intentá adaptarte a éste horario, por ejemplo: un rato de jugar con la Nintendo DS, cenar, ver una película de las que ofrecen a bordo, dormir, hacer estiramientos, leer, desayunar, leer hasta el aterrizaje. Sobre todo intentá dormir cuando apagan las luces, si no lo conseguís encendé la luz personal, ponete a hacer algo que te entretenga y salí a caminar y estirar por los pasillos más o menos una vez a la hora.
6.- Elegir pasillo o puertas de emergencia
Esto es de gustos personales pero yo prefiero pasillo, da menos sensación “claustrofóbica” y para los que tenemos las piernas largas se hace más llevadero porque puedes sacar un poco las piernas. Una de las ventajas de estar en pasillo es que puedes salir a caminar, a hacer estiramientos o al baño cuando te de la gana sin tener que molestar a nadie. La desventaja es que durante el viaje los que se sientan en el interior te molestarán alguna que otra vez para pedirte permiso para salir. Pero los mejores asientos sin lugar a dudas son los situados junto a las puertas de emergencia, antiguamente nadie quería sentarse en ellos porque da algo de miedo eso de estar al lado de una puerta en un avión… pero con el tiempo la gente se ha ido dando cuenta de que es uno de los lugares donde más cómodo se viaja al tener mucho más espacio (no hay sillones delante). Es difícil conseguir un asiento junto a una puerta de emergencia, todo el mundo lo pide, pero preguntá a ver si tenés suerte.
7.- Beber mucha agua
Beber mucha agua. Mejor exceso que no falta. El aire acondicionado, los pequeños cambios de presión, los cambios de temperatura, el cansancio del viaje, a veces uno se olvida de beber, te quedas dormido durante horas y luego te despiertas atontadísimo, muerto de sed y más cansado aún que antes de dormir. Si tenes sed pedí agua a las azafatas, o sino podés ir caminando a las zonas cercanas a los aseos donde suelen tener un par de carritos puestos con bebidas que podés servirte libremente. Si te entra hambre, también podes pedir un tentempié y en la mayoría de las aerolíneas te lo darán.
8.- Disfrutar de los aeropuertos
En mis primeros viajes cuando era pequeño veía a los aeropuertos como un lugar de tránsito aburrido sin más y esperaba impaciente a que se abrieran las puertas para subir al avión. Pero poco a poco le he ido encontrando el encanto a los aeropuertos y los he empezado a ver como un lugar donde “hacer vida”. Al igual que con el tiempo en el avión, intentar disfrutar del tiempo en los aeropuertos, relajarse, tomar algo, ojer alguna revista, etc.
9.- Doparse
Yo no lo he hecho nunca pero hay mucha gente a la que le va bien llevar alguna que otra pastilla para dormir. Me han recomendado varias veces dormidina que dicen que es ideal por si no puedes conciliar el sueño en el avión. Yo lo que si que llevo son algunas aspirinas, paracetamol por si acaso y barritas energéticas.
10.- Ir al baño
Ir al baño a menudo, lavarse la cara con agua fresca y lavarse los dientes, no olvides meter un cepillo de dientes en el equipaje de mano y un dentrifico pequeño (Cuidado con los límites de seguridad).